viernes, 25 de noviembre de 2011

Declaración Universal de los ciudadanos y ciudadanas de la República Ajena al Estado de los Imbéciles.

 
Libro: F.R.A.P. Grupo Armado
Autor: Tomás Pellicer
Yo Marcelus Al-Mazout, Gran Comisionado de los ciudadanos y ciudadanas de la República Ajena al Estado de los Imbéciles, proclamo la:
Declaración Universal de los ciudadanos y ciudadanas de la República Ajena al Estado de los Imbéciles.

Primero: Queda abolido el principio de la libertad.
Siendo la naturaleza humana de origen individual al proclamarla libre el
individuo queda uno solo abrumado por sus carencias naturales. Proclamo el
principio de colectividad ya que al ser este uno con uno con uno el individuo se
convierte en vario supliendo sus carencias individuales con las claridades de los
otros.

Segundo: Queda abolido el principio de la igualdad.
Siendo la naturaleza humana de origen desigual al proclamarla igual se
obra con desigualdad. Proclamo el principio de la desigualdad. La República
Ajena mantendrá la justa proporción entre naturaleza y sociedad mediante un
respeto exacto de la variedad.

Tercero: Queda abolido el principio de la fraternidad.
Siendo este un precepto bíblico el ser humano se comporta por la obligatoriedad de la ley de dios como Caín con Abel. Proclamo el principio de la
solidaridad con la que los ciudadanos y ciudadanas pueden encontrar beneficio
mutuo sin necesidad de ser familia.
Por tanto proclamo que los principios fundamentales de la República Ajena
al Estado de los Imbéciles son Colectividad, Diversidad y Solidaridad.

Cuarto: Queda abolida la libertad de expresión.
Siendo hoy los medios de comunicación los portadores de la expresión tal
que contrariamente a su propósito aíslan e impiden la expresión al ser humano.
Proclamo la obligatoriedad de la expresión oral y escrita de los ciudadanos y
ciudadanas. La República Ajena velará para que nadie esté callado ni sea
mandado callar.

Quinto: Queda abolida la libertad de asociación.
Siendo la asociación un ámbito sectario donde el ser humano queda sometido
al acto prosélito de ser iniciado y este a su vez de iniciar al otro y así sucesiva-
mente. Proclamo el deber ciudadano de desasociarse.

Sexto: Queda abolido el trabajo.
Siendo el trabajo un servicio impuesto al ser humano por la insidia vengativa
de un ser perverso que impone un escarmiento al no considerar el hombre y
la mujer sus reglas caprichosas. Proclamo la no obligación de trabajar. No
obstante, los ciudadanos y ciudadanas que lo deseen podrán realizar trabajos
no remunerados que reporten beneficios para sí mismos o para la colectividad y
siempre de forma esporádica.

Séptimo: Queda abolido dios.
Siendo dios el ser perverso causante de todas las desgracias que padece el ser
humano. Proclamo su disolución. A partir de ahora los ciudadanos y ciudadanas cuidarán de no cagarse en dios puesto que al estar este disuelto sin ente tangible la mierda inundará las calles.

Octavo: Queda abolida la religión.
Siendo la religión la ponzoña que destruye el pensamiento del ser humano
convirtiendo a este en una máquina cruel y vengativa a imagen y semejanza
de dios. Proclamo la razón como pensamiento propio del ser humano. Los
ciudadanos y ciudadanas pueden razonar que la iglesia que más ilumina es la
que arde.

Noveno: Queda abolida la nación.
Siendo la nación la principal causa de los espantos que asolan a la humanidad el motivo de los crímenes los genocidios el hambre y la guerra. Proclamo solemnemente su final. Los ciudadanos y ciudadanas serán considerados a
todos los efectos ciudadanos y ciudadanas del mundo sin que nadie bajo ningún
pretexto pueda revelar su origen geográfico.

Décimo: Quedan abolidas las majestades los presidentes los jueces los curas
los diputados y todo aquél que necesite trono estrado tribuna escaño púlpito o
cajas de verduras para alzarse por encima de los demás.
Es decir: Yo.


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